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Psicología Positiva y los Ingresos: ¿Puede el Dinero Comprar la Felicidad?

Los ingresos altos mejoran la evaluación de la vida, pero no el bienestar emocional.
Investigadores: Kahneman D. y Deaton A. (2010).

¿Puede el dinero comprar la felicidad? Muchos grandes pensadores a lo largo de la historia han intentado responder esta pregunta. Sus respuestas no han sido concluyentes, lo que ha dejado a muchos aun preguntándose si el dinero realmente puede comprar la felicidad, mientras que otros suponen que es así.

Millones de personas pasan sus vidas buscando riqueza como un camino hacia la felicidad.

El ganador del premio Nobel, Daniel Kahneman, a través de su investigación, ha agregado algunas perspectivas interesantes que se relacionan con el papel de los recursos financieros con el bienestar subjetivo.

El estudio de los $ 75,000 dólares anuales

En pocas palabras, el estudio de Kahneman determinó que suficientes recursos financieros para satisfacer las necesidades básicas de la vida son cruciales para evitar la angustia.

A la vez que una persona pasa cierto umbral de ingresos, más dinero no necesariamente se suma a niveles más altos de felicidad del individuo.

En los Estados Unidos, el ingreso que parece saciar la relación dinero-felicidad es de aproximadamente $ 75,000 por año. En ese punto, un mayor ingreso aumenta la satisfacción con la vida, lo que se refiere a cómo piensan las personas acerca de sus vidas. Pero el bienestar o cómo se siente la vida, permanece igual.

Placer o felicidad.

La vida de los ricos y famosos con toda su extravagancia, desde el exterior, parece bastante atractiva. Últimos modelos de autos de lujo, mansiones, vacaciones y diferentes tipos de cuentas con mucho efectivo, atraen a muchos como un ejemplo del mejor estilo de vida.

Hacer una distinción clara entre placer y felicidad hace que sea más fácil entender que, aunque el dinero puede comprar placer, no necesariamente significa que pueda comprar felicidad.

Placer: es una emoción de corta duración que se asocia con la exposición a un estímulo placentero. La sensación que provoca el estímulo pronto se vuelve neutral o desagradable.

Felicidad: proviene de una sensación más duradera de bienestar que puede ser mejorada por las condiciones externas pero que no depende de ellas. A menudo surge del «ser» y no del «hacer».

Acostumbrarse

¿Recuerdas ese auto, teléfono o casa nuevos? Al principio, la adquisición de los objetos deseados puede hacernos sentir altos niveles de placer. Ese olor a auto nuevo, sacar el nuevo teléfono inteligente de la caja o mudarse a una casa nueva, puede parecer muy emocionante.

Usualmente, a través del proceso de adaptación hedónica, nos acostumbramos a las cosas, las personas y las circunstancias, y volvemos a sentirnos como antes de la nueva experiencia.

Un ingreso alto o un estilo de vida lujoso no escapa al proceso de adaptación hedónica y no agrega bienestar a la vida de la persona. Después de un tiempo, estos también se convierten en cosas a las que las personas se acostumbran.

Volviendo a casa a nosotros mismos

No importa cuán emocionante parezca la vida en un momento dado, o cuántas experiencias agradables pueda comprar el dinero de alguien, tarde o temprano todos deben regresar a su realidad interna. Todos deben enfrentar los altibajos de la vida con todo su sufrimiento y lidiar con las consecuencias de sus decisiones.

Aquellos equipados con resiliencia emocional y ecuanimidad serán los que se recuperen más rápido y tengan el potencial de una vida más feliz.

Esto es independientemente de qué automóvil conduzcan o cuánto dinero tengan en el banco. Eso explica por qué muchos de los que parecen tener todo terminan con vidas miserables, mientras que muchos otros que parecen tener muy poco parecen tan felices.

Encontrar el término medio

Aunque la resistencia emocional y la ecuanimidad son importantes para la felicidad, el estudio de Kahnmans concluye que ser capaz de satisfacer las necesidades básicas de la vida y un poco más es una excelente manera de garantizar cierto nivel de felicidad. Sin embargo, como se dijo anteriormente, la conexión felicidad-dinero se sacia rápidamente. Eso implica que descuidar otras áreas de la vida, como las relaciones personales para ganar dinero, puede disminuir sus niveles de bienestar.

En conclusión, encontrar el equilibrio entre las finanzas y otros dominios de la vida es un aspecto clave para lograr la felicidad.

¿Dónde encontrar la felicidad?

Si la felicidad no se puede comprar con dinero, ¿dónde se puede encontrar? Según Martin Seligman, el padre de la psicología positiva, PERMA, (por sus siglas en inglés) emociones positivas, compromiso, relaciones, significado y logro es la respuesta. El bienestar depende en gran medida de las siguientes cinco áreas:

Emociones positivas: experimentar emociones beneficiosas puede hacer que las personas y quienes los rodean sean más felices.

Compromiso: Este es el grado en que las personas se sienten entusiasmadas y atraídas por las actividades que realizan.

Relaciones: los seres humanos son por naturaleza sociales. Se ha demostrado que las relaciones interpersonales positivas desempeñan un papel fundamental en muchos aspectos del bienestar.

Significado: esto se relaciona con lo importante que creemos que es nuestra contribución. Un ingreso más bajo de un trabajo significativo puede resultar en más felicidad que un ingreso alto de un trabajo sin sentido.

Logro: la capacidad de establecer objetivos y alcanzarlos con éxito.

Un buen enfoque para trabajar en busca de la felicidad puede ser tan simple como decidir desarrollar una o dos de estas áreas a la vez, presentando pasos de acción específicos y monitoreando los resultados.

Trabajar para alcanzar la verdadera felicidad es accesible para todos y puede ser mucho más fácil que pasar la vida tratando de perseguir placeres caros de corta duración.

Sin embargo, eso no significa que no debas esforzarte por encontrar estabilidad financiera y un profundo sentido de prosperidad, independientemente de tu nivel de ingresos.

Referencias
Auerbach, J.E. y Foster, S.L., (2015). Psicología positiva en coaching. Pismo
Beach, California: Executive College Press

Kahneman D. y Deaton A. (2010). Los ingresos altos mejoran la evaluación
de la vida, pero no el bienestar emocional, PNAS 21 de septiembre de 2010
107 (38) 1648916493;
https://doi.org/10.1073/pnas.1011492107

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